lunes, 27 de julio de 2026

El concebido no nacido. Carta para MAR.


Imagen: Telemadrid

"La ley de Ayuso del concebido no nacido significa que, según termina el orgasmo ya la mujer queda  fecundada y antes de ducharse, lo que tiene la mujer en su vientre es una persona con derechos. Derechos también para su familia. Esto es la revolución frente a la cultura woke e izquierdista". 
Esto lo dice Miguel Ángel Rodriguez alias MAR, Jefe de Gabinete de Ayuso (vaya pareja). 

Querido Miguel Ángel: 

Permítame decirle que su explicación jurídica ha revolucionado varias cosas importantes: el Código Civil, la biología celular, la Obstetricia y la Ginecología y el tiempo de duchas de todas las mujeres españolas. Porque ahora sabemos que entre el orgasmo y el chorro de agua caliente hay un instante crítico donde se decide si el embrión es persona o no. ¡Qué alivio! Ahora cada mujer tendrá que calcular milimétricamente el momento exacto en que debe coger la toalla para saber si acaba de abortar o simplemente se está lavando el pelo. 

Le prometo a usted que a partir de ahora y cada vez que tengamos mi pareja y yo la fortuna de amarnos, sin ducharme voy a ir al juzgado corriendo a inscribir la criatura. Mi pareja estará un par de días sin ducharse. Ahora sabemos que entre el orgasmo y la ducha hay un instante crítico. Aborto o derechos nonatos.
No queremos que "Hazte oír" o Abogados Cristianos, nos puedan denunciar.

Imagino que la presidenta Ayuso debe dormir tranquila sabiendo que mientras ella legisla sobre úteros ajenos, millones de mujeres calculan mentalmente cuántos segundos puede durar su higiene personal antes de cometer un delito. 

¿Sabrá usted que el derecho al aborto en España está garantizado hasta la semana 14? Parece que usted y su jefa prefieren ignorar eso, para enfocarse en el derecho al embarazo contra la voluntad de quien lo porta.

En fin, gracias por recordarnos que el gobierno de Madrid prefiere gastar tiempo, dinero y recursos legislativos en proteger algo que igual ni siquiera puede nacer, antes de ocuparse de las mujeres que si nacieron, y que son maltratadas, acosadas y violentadas. Hable usted con el alcalde de Móstoles.


domingo, 26 de julio de 2026

De "La Manada" a la amnistia de Puigdemont.

 

Fotografía: Fundación Aspacia

Han pasado diez años desde los sucesos de La Manada en Pamplona. Diez años desde unos hechos que marcaron para siempre la vida de casi todos nosotros.

Aquello no fue un abuso, ni un jolgorio festivo y consentido. Fue una violación salvaje. Y la respuesta social que siguió cambió la forma en que muchas personas entendían el consentimiento, la violencia sexual y el papel de la justicia.

Diez años después, queda bastante camino por recorrer (porque tenemos al PP y al alcalde de Móstoles por ahí, a Abascal y sus secuaces y su forma de entender la violencia machista, a Salazar y Abalos del PSOE...), pero también una lección que no debería olvidarse: hay que escuchar a las víctimas, y seguir construyendo una sociedad en la que ninguna mujer tenga que demostrar que se resistió para que se reconozca que fue víctima de una violación o de una agresión.

Diez años dan para demasiados titulares. Para demasiados escándalos. Para demasiadas decepciones. Cambian los nombres, cambian los gobiernos, cambian los protagonistas... pero demasiadas veces permanecen las mismas inercias.

Entre otras mucha cosas: Hemos conocido al ángel de Jorge Fernández Díaz, hemos condecorado con la medalla al mérito policial a Nuestra Señora María Santísima del Amor. Descubrimos a Cristina Cifuentes robando cremas, a María Dolores de Cospedal y Villarejo conspirando entre grabaciones. Albert Rivera e Ines Arrimadas han desaparecido de nuestras vidas, lo mismo que Pablo Casado. Esperanza Aguirre ha pasado a ser activista de primera línea, cortando carreteras. Seguimos sin saber quién era "MpuntoRajoy". Hemos asistido a la exhumación de la tumba del dictador, convertida por unos en reparación democrática y por otros en una afrenta a España.

Hemos visto a Ábalos, Koldo García y Santos Cerdán investigados y algunos condenados por tramas de corrupción. Hemos conocido las investigaciones sobre la pareja de Isabel Díaz Ayuso por presuntos delitos fiscales. Hemos visto hospitales en Madrid tratando de ahorrar hasta en el material sanitario de un solo uso, mientras las listas de espera crecían. Hemos visto al PP regalar cestas de fruta al PSOE y según nos ha dicho un pajarito que venía del despacho de Abogados Cristianos, Santi Abascal esta muy ofendido porque a él: también le gusta mucho, mucho, muuuucho la fruta. 

Hemos descubierto "El Ventorro" cómo símbolo de una comida de trabajo, un reservado y una gestión criminal. Hemos asistido al desastre de los cribados del cáncer de mama en Andalucía.

Ha fallecido el Papa Francisco y la pederastia en la Iglesia española, ha saltado al primer plano de la actualidad. El exministro Montoro. se nos ha destapado, se nos ha salido de madre, parecía tonto el chaval. Hemos visto una España rota, hecha jirones por la amnistía a los lideres del independentismo catalán. Pero todos tranquilos: España para los españoles primero, la prioridad es nacional. Acordemonos de Torre-Pacheco.   
Y así, mientras España arde, podríamos seguir hasta aburrirnos. 

Pero: ¿Que será de nuestra política dentro de 10 años?. Yo me lo imagino así:

Isabel Diaz Ayuso, Feijoo, MAR y Tellado ya no estarán entre nosotros (puede que otros vengan que igual les hacen buenos). El PP seguirá sin gobernar, los pensionistas y los trabajadores, por fin han dejado de votarles. Vox desaparecerá para siempre. El novio de Ayuso, no se habrá  suicidado ni se habrá exiliado, seguirá viviendo en su ático de lujo pero sin relaciones con Quirón. Puigdemont seguirá en Waterloo, "no viene porque no quiere". Los jueces encajarán bien las críticas a su trabajo, la ley será igual para todos. La monarquia estará a punto de desaparecer y Euskadi y Cataluña casi serán independientes (Otxandiano y Rufian serán los lehendakaris). Al "Perro Sanchez", me lo imagino presidiendo la ONU. Y porque no: Una mujer de izquierdas será Presidenta del Gobierno. Los partidos a la izquierda del PSOE serán capaces de construir un frente común sin desperdiciar energías en discusiones estériles y batallas de egos. Los derechos conquistados sobrevivirán porque ha habido una ciudadanía dispuesta a defenderlos. 

viernes, 3 de julio de 2026

Orgulloso de ser maricón y del PP.


Fotografía "X"

Esto lo ha dicho Jaime De los Santos, el diputado del partido popular, durante un debate en el Congreso de los Diputados. En ese debate, se planteaba castigar las "Terapias de Reconversión" contra el colectivo LGTBIQ+, puestas en marcha por algunos de los colectivos más reaccionarios de este país. 

Que una persona se reconozca maricón y pueda militar en el partido que quiera, eso no se lo puede discutir nadie. Ambas cosas son libertades individuales y cada una va por su lado. Pero lo extraño es el contexto que rodea esta afirmación.

Puedes estar orgulloso de militar en el PP, pero si eres maricón tienes que votar a favor de penalizar las "Terapias de Reconversión". Como casi siempre, las actitudes del PP en lo que se refiere a la conquista de los derechos colectivos que se plantean desde la izquierda, extrañamente también ahora van en contra. Al "perro Sanchez ni agua". Mis ojos en sus cuencas y mi cabeza no dejan de girar desaforadamente. Creo que necesito un exorcismo.

Supongo, que ni el PP, ni Jaime, consideran al colectivo LGTBIQ+ enfermos que necesitan tratamiento.

Cuando llegó la aprobación del "Matrimonio Igualitario" durante el Gobierno de Zapatero (verano del 2005), el PP votó en contra e incluso llegaron a recurrir al Constitucional. Defendían que aquello no era matrimonio, sino otra cosa. Anunciaban poco menos que el fin de la civilización occidental el final de la “familia tradicional”, advertencias dramáticas y recursos contra una ley que simplemente reconocía a dos personas adultas el derecho a casarse. El mensaje era claro: aquello no debía existir. Pero miles de parejas simplemente querían poder decir: “Nos queremos y queremos que la ley lo reconozca”.

Años después, en el 2015, llegó la boda de Javier Maroto. Una boda perfectamente legal gracias precisamente a aquella ley que muchos de sus compañeros de partido habían rechazado. Y entonces ocurrió una escena digna de archivo histórico: compañeros del PP, algunos de los que habían votado en contra, asistiendo a la celebración, sonriendo y bailando.

El caso de "MpuntoRajoy" bailando en la boda merece capítulo propio. Rajoy, con su estilo inconfundible, parecía no estar bailando sino negociando con la música. Un paso tímido hacia un lado, otro hacia el otro, como si hasta el ritmo necesitara mayoría absoluta. Aquella pista de baile se convirtió en una especie de Parlamento improvisado: todos dentro, todos contentos, y nadie preguntando demasiado por lo que había votado años atrás. La imagen tenía algo de surrealista: una fiesta celebrando un derecho que gran parte de los invitados no había querido aprobar.

Porque una cosa es llegar a una boda y bailar. Otra cosa es haber ayudado a que esa boda pudiera celebrarse. La hemeroteca tiene memoria y recuerda quién encendió las luces de la sala, quién intentó apagar la música y quién apareció cuando ya estaban repartiendo la tarta.

Al final, algunos descubrieron que el matrimonio igualitario no era el fin de la familia. Era simplemente una invitación a más gente a la misma fiesta. Quizá la política sea eso: una enorme pista de baile donde algunos primero protestan por la música, luego entran en la fiesta y finalmente acaban diciendo que siempre les gustó la canción. Con las "terapias de reconversión", pasará lo mismo. Nos contarán que al PP nunca le parecieron bien.