sábado, 19 de noviembre de 2016

Si San Tarsicio levantara la cabeza...






No le preocuparía que en una de las esquinas de su calle, una mujer estuviera intentando ganarse unos euros, para dar de comer a sus hijos. San Tarsicio hubiera quitado ese cartel que echa las culpas a las putas de ensuciar las calles y hubiera mandado a los infiernos al chulo que vigila y que seguramente la maltratará si no consigue redondear una buena jornada de trabajo.
Sean españolas o extranjeras, lo cierto es que no hay dudas de que cada vez más mujeres se ven abocadas a ejercer la prostitución, para llegar a fin de mes. Nos lo dice Cáritas que es alguien de toda confianza y el “ministro casi en funciones” Montoro, no se atreverá a negarlo. ¡Faltaría más!

Y este, es otro de los logros de la política de recortes a la que estamos sometidos por la Europa neoliberal que nos gobierna. Por poner algunos ejemplos, no son suficientes los recortes en sanidad y educación, la precariedad en los salarios, los altos niveles de desempleo, la pobreza energética, la pobreza y desnutrición de tantísimos niños que viven en riesgo de exclusión social, los recortes en pensiones y la permisividad con la corrupción y el fraude. 

Paradojas de la vida: Mientras algunos banqueros aseguran su futuro y el de sus 3 o 4 próximas generaciones con pensiones e indemnizaciones supermillonarias, mientras los políticos cuando dejan de serlo siguen ejerciendo sus influencias y se aseguran su pensión de jubilación sin haber cotizado 40 años, mientras la iglesia recibe miles de millones de euros sin merecérselo, mientras la tauromaquia recibe más de 500 millones en subvenciones al año por ser presuntamente cultura y no maltrato animal, mientras que el mundo del futbol deba cerca de 1000 millones a Hacienda y a la Seguridad Social, mientras algunos usuarios de tarjetas de empresa, las utilizan para comprar Viagra en las farmacias de guardia, mientras todas estas cosa y algunas otras más pasan, hay mujeres que se ven obligadas a prostituirse para poder dar de comer a sus hijos.

En fin, si San Tarsicio levantara la cabeza, yo pienso que nos diría cuatro cosas, solo cuatro, pero bien dichas. ¡Que las tenemos merecidas!

martes, 16 de agosto de 2016

El Papa Francisco y los lamentos de Auschwitz




Él, que es capaz de transportarse al más allá, seguramente en su paseo por Auschwitz ha escuchado las penas, los gemidos y los lamentos de aquel millón de personas que en ese campo de concentración, dejaron a un lado sus vergüenzas y perdieron su capacidad de amar, de llorar, de vivir e incluso de sentir.
"Arbeit macht frei" (El trabajo os hace libres), esas son las palabras del exterminio que recibían a los prisioneros a su llegada a Auschwitz y son las que han recibido a Francisco. Debe de ser sobrecogedor, pasear por el lugar donde fueron cruelmente exterminadas más de un millón de personas. Pasear en silencio, exterminio en silencio.
El Papa Francisco, seguramente ha podido sentir como están presentes todavía en Auschwitz los bramidos de los oficiales de las SS, los insultos, los golpes y las vejaciones de los capos, los delirios producidos por las fiebres de los enfermos y enfermas de tifus y tuberculosis, las lentas y crueles agonías de todas y todos aquellos que morían de hambre, los sollozos de los niños que buscaban a sus padres, los mensajes de amor hacia los seres queridos, las blasfemias por la maldita suerte que les acompañaba, las alucinaciones producto de la locura…
Cabizbajo, es muy posible que Francisco le haya reprochado a Dios que “aquello se le fue de las manos.” Al fin y al cabo, Francisco es humano y cómo cualquiera de nosotros en un momento de debilidad, ha podido preguntar y buscar explicaciones, si es que existen,  a tanta crueldad. 
Esta vez no ha habido ningun discurso, pero no hacía falta. Francisco ha elegido el silencio para hacernos ver a todos el horror tan inmenso que allí hubo y la esperanza de que jamás se volverá a repetir algo parecido.

Foto: JANEK SKARZYNSKI/AFP PHOTO

lunes, 1 de agosto de 2016

Europa contra los niños




Millones de niñas y niños en el mundo, se ven obligados a trabajar para poder sobrevivir. Millones de niñas, han sido y serán madres a una edad, en la que deberían de estar aprendiendo o jugando. Miles y miles de niñas y niños están desaparecidos, cientos y cientos son detenidos y torturados allí donde hay algún conflicto. Un número importante han muerto o han sido torturados e incluso obligados a empuñar las armas, por grupos militantes armados de lo más diverso.

Cuando uno lee todas estas cosas, le vienen a la cabeza países cómo Afganistán, República Democrática del Congo, Sudan, Haití, Irak, Colombia, Israel, territorios palestinos ocupados, Nigeria,  Siria, etc, etc.
Nunca piensas que aquí al lado, se pueden estar dando situaciones que nos harían sentir vergüenza de ser lo que somos.
Europa nos ha vuelto a poner delante de nuestros ojos,  unas cifras impresionantes.
No vamos a hablar de Aylan ni de otros muchos que cómo él, no tuvieron la suerte de cruzar el Mediterráneo sanos y salvos.  Según la Europol,  presumiblemente más de 10.000 niños refugiados, que han llegado a nuestras costas bien solos o acompañados y que vienen de áreas de conflicto, han desaparecido sin dejar rastro. Se han volatilizado, se han evaporado delante de nuestra casa, delante de nuestras narices y nadie sabe donde pueden estar. ¿Cómo es posible que algo así pueda suceder?
Se sabe que a la mayor parte de ellos no se les perdió el rastro al llegar a tierra, sino que se evaporaron de los centros de refugiados donde estaban acogidos. Mientras las autoridades nacionales aseguran que nada saben de sus paraderos, las diferentes ONGs que trabajan con los refugiados, apuntan en dos direcciones: O se han reunido con otros familiares o han caído en las garras de las mafias de tráfico de personas y de explotación infantil. Mientras esto pasa, hay gobiernos europeos que no le dan importancia a lo que pasa y otros endurecen las condiciones de ayuda a los refugiados.

Foto: MUSSA ISSA QAWASMA/Reuters

miércoles, 20 de julio de 2016

Israel y Facebook no se quieren




Una televisión de Israel ha realizado un interesante experimento. Un joven palestino y otro israelita, han publicado en sus perfiles de Facebook, mensajes de odio y de venganza hacia el pueblo contrario. Se trataba de observar las reacciones que se producían en uno y otro lado, además de demostrar el control de la red social ante este tipo de mensajes.
El joven palestino, prometía vengarse de todas las muertes de palestinos en los territorios ocupados y de los continuos abusos y desmanes de los judíos.
El joven judío, había decidido vengar la muerte de una niña de 13 años, que fue acuchillada en su casa, a manos de un palestino.
Los resultados del experimento podían ser previsibles, pero había que probarlo.
Ha quedado muy claro que Facebook no controla este tipo de mensajes, ni en este caso ni en otros parecidos. Mensajes que incitan al odio, xenófobos, machistas, discriminatorios por sexo o religión, etc, no pueden tener cabida en ninguna red social.
La publicación del joven judío, recibió más de 600 “me gusta”, fue compartida unas 25 veces y muy bien recibida, con comentarios de apoyo y ánimo.
La publicación del joven palestino solo tuvo 12 “me gusta” y fue detenido a las pocas horas por la policía israelita.

Por supuesto y visto lo ocurrido, al gobierno de Israel solo le interesa lo que viene del lado Palestino. No detectaron la publicación de su joven ciudadano y por supuesto no merecería ningún castigo de haberlo hecho.
De un gobierno que hace no demasiado tiempo quiso poner en marcha “el bus del apartheid”, que "se pasa por el forro” las resoluciones de Naciones Unidas, que bombardea civiles indefensos,  o que ha tenido una ministra de Justicia  que durante 2014 y en medio de las tensiones entre su país y Palestina,  pidió a Israel asesinar a todas las madres palestinas que daban a luz "pequeñas ratas", de un gobierno así, repito: ¿que se puede esperar?
Este experimento se ha producido unos días después de que el ministro de Seguridad Pública israelí, llegara a asegurar  que: "La sangre de las víctimas israelíes está parcialmente en manos de Facebook".

lunes, 23 de mayo de 2016

¿Por que lo llamamos cultura cuando es simplemente crueldad?





La tauromaquia esta revuelta otra vez. El Consejo de Gobierno de la Comunidad de Castilla y León, prohibio hace unos meses la muerte del Toro de la Vega de esa forma tan salvaje, que acostumbraban en Tordesillas en base a la tradición y a la cultura. Hay voces que aplaudían esta decisión, pero que a la vez dicen: "Que no se confundan fiestas y fiestas. La salvajada del Toro de la Vega no debe de confundirse con la tauromaquia. No es lo mismo acribillar a un toro a lanzazos, que lidiarlo. Al igual que no es lo mismo la gastronomía que el canibalismo".O sea que canibalismo es a Toro de La Vega, como gastronomía es a tauromaquia. Una deducción absolutamente desafortunada. 

Los taurinos quieren que vuelvan los toros a Barcelona, mientras en muchas otras cudades ya se empiezan a plantear la necesidad de este tipo de espactáculos. En bastantes periódicos, las noticias taurinas se dan en las páginas de cultura. Allí donde se habla de música, de teatro, de libros, de pintura y escultura, de ciencias sociales, y de tantas y tantas cosas importantes, incluimos sin nada que lo justifique el mundo de los toros. 

El presunto arte de la tauromaquia, no es nada más que maltrato animal. Hay tantos intereses fundamentalmente económicos  a su alrededor, que el fin y los medios quedan plenamente justificados. Encima hay que oír a cuatro entendidos, que el toro que ha sido criado para eso, no sufre ni aunque se le pique, banderillee, se clave el estoque una o varias veces y al final se le descabelle. ¿Esto es cultura?

Me estoy acordando de aquella “tradición cultural” que hacían en un pueblo de Zamora. Manganeses de la Polvorosa se llamaba, cuando arrojaban una cabra desde el campanario de su iglesia. Afortunadamente desde el año 2000, han dejado de hacerlo y esto se ha debido fundamentalmente gracias a la presión popular  (y no es el único caso). Hay que continuar por este camino de la protesta, hasta conseguir un trato normalizado a todos los animales.
Y ahora que lo pienso: ¿Que diferencia hay entre tirar una cabra del campanario de la Giralda a matar 6 toros en la Maestranza?

miércoles, 4 de mayo de 2016

La Esclava, el presidente y un billete de 20 $.





Ella se llamaba Harriet Tubman y será la primera mujer y además de raza negra, en poner cara a un billete de 20 dólares americanos. Ella va a ocupar el lugar del expresidente Andrew Jackson (1767-1845). 

El verdadero nombre de esta mujer  era Araminta Ross, nació en 1820 y dedicó su vida a abolir la esclavitud. Ella misma, nació en una familia de esclavos y sufrió en sus carnes el maltrato y los abusos de sus señores. Harriet Tubman, que fue la abolicionista y sufragista del siglo XIX,  gracias a su valentía, logró salvar a decenas de esclavos a través de las vías subterráneas del tren, llevándoles rumbo a los estados libres de esclavitud..

El presidente Andrew Jackson, de quien nos vamos a destacar sus logros como gobernante, fue el séptimo presidente del país, y además era un esclavista. Tenía grandes plantaciones de algodón y se dice que más de 150 esclavos.

Un gran cambio, para un país como Estados Unidos a la vez que sorprendente. Previsiblemente, esta noticia no haya sido muy bien acogida en muchos estamentos y organizaciones americanas. No nos olvidemos que en la “mejor democracia del mundo”, todavía hay demasiado racismo para que decisiones cómo esta, se asuman con naturalidad. No tenemos nada más que hacernos eco de las manifestaciones de Donald Trump contra los negros, mejicanos y otros pueblos emigrantes en USA. Donal Trump que seguramente será candidato por el partido republicano a la presidencia este año 2016,  tiene desgraciadamente millones de seguidores.

La dura vida de Harriet Tubman y sus logros, tienen ahora su homenaje particular en forma de billete de 20 dólares. 
Una grán mujer, desconocida para muchos de nosotros.

jueves, 28 de abril de 2016

Prohibido abrazarse





Pues resulta, que el director de la escuela primaria St Patrick's, situada en la ciudad australiana de Geelong, ha prohibido que las niñas y niños reciban y den abrazos, “con el fin de protegerles y prepararles para la crudeza del mundo en el que vivimos".
Dar abrazos y recibirlos ha quedado absolutamente prohibido en esta escuela.

Y cómo la secuencia posterior y más lógica al abrazo, es un beso, ¿Quién va a besar a estos niños?
Pero menos mal que solamente ocurre esto en St Patrick's.  Manda narices que el director del colegio diga que  lo que les ha llevado a tomar esta medida, es que hay que enseñarles a ser cautelosos. Y que hay otras muchas maneras de mostrar afecto, como por ejemplo: darse un apretón de manos, chocarse los cinco, una palmada en la espalda, un “que majo eres”, etc.

¿Alguien se imagina un mundo sin abrazos ni besos?
¿Qué va a ser de nuestros niños, si no somos capaces de enseñarles algo tan bonito?

Es evidente que si el mundo estuviera lleno de abrazos y besos sería muy diferente al que tenemos hoy día. Nuestro mundo,  que es un mundo lleno de miserias, guerras, egoísmo y violaciones de derechos humanos, no se arregla implorando a Dios, solo se puede combatir con cariño,  amor y respeto a los demás.


sábado, 23 de abril de 2016

¡A Dios, se le han ido muchas cosas de las manos!




La verdad, es que todavía y a estas alturas de la vida, hay cosas que vas sabiendo sobre la forma de actuar del nazismo que consiguen romperte el alma en mil pedazos. El relato de Harold Le Druillenec es sobrecogedor. Uno se da cuenta de que aquellas mayores atrocidades que te pudieras imaginar, se quedaban cortas ante la realidad de lo que realmente pasó. Por si fueran poco las cámaras de gas, las torturas, los trabajos forzosos, las violaciones, la experimentación médica, los millones de personas muertas a causa del abuso y negligencia; resulta que hubo miles y miles de personas sin comida y sin agua, abandonados a su suerte que no tuvieron más remedio que comerse los unos a los otros. El objetivo primordial era el de la supervivencia, a costa de lo que fuese.

Recuerdo ahora el libro “El hombre en busca de sentido” de Viktor Frankl, libro de recomendable lectura, donde el autor, médico psiquiatra de profesión y superviviente de los campos de concentración nazis de Auschwitz y Dachau, nos cuenta su experiencia y su lucha por la supervivencia, en los terribles años que duro su detención.
A pesar de todas las penalidades por las que tuvo que pasar, el Dr. Frankl logro encontrar un sentido a su vida y consiguió  sobrevivir. Nos cuenta, corroborando lo que describe Harold Le Druillenec, que la mayor parte del exterminio se produjo los campos pequeños, no en aquellos más grandes y famosos.
La batalla por la supervivencia era durísima. La lucha por un mendrugo de pan, por salvar la propia vida o la de un amigo era encarnizada. Uno vivía para que otro muriera.

Nuestras sociedades están acostumbradas a señalar a otros cómo los culpables de sus desgracias y penalidades. Es complicado asumir los propios errores y los problemas derivados de los mismos. En Calcuta, se derrumba un puente en construcción por designio de Dios, no por negligencia ni por nada achacable al constructor. Tirando de ese hilo, las mayores calamidades que ha sufrido la humanidad, son también culpa de Dios. Al fin y al cabo, Dios no va a decir nada, no puede protestar y en el nazismo, es evidente que el asunto se le fue de las manos. Pero las mujeres y hombres de este mundo, tienen un poder incalculable, a pesar de que Dios les abandona, para sobrevivir y hacer frente a las mayores calamidades que nos podamos imaginar. Mi recuerdo aquí, para todos los refugiados que malviven y mueren por encontrar una vida mejor.

domingo, 10 de abril de 2016

Una Europa al límite





Lo que Europa tiene helados, son los sentimientos, para que nos vamos a engañar. Y es evidente que no solo las flores están confundidas, también lo estamos el resto de seres racionales.
Resulta que muchos de nuestros gobernantes, nos presentan a todos los europeos ante los ojos del resto del mundo, cómo unos individuos mucho más egoístas, interesados, mezquinos, materialistas e incluso imbéciles, de lo que somos.  
  
Por supuesto estoy haciendo referencia al drama de los refugiados, al trato que están recibiendo y al comportamiento que tenemos con ellos.
Y en todo esto, no tiene nada que ver ese fenómeno  meteorológico al que llamamos “El Niño”. El frío polar se despide de buena parte de Europa, las plantas se creen que ha llegado el buen tiempo, pero los refugiados se nos mueren de frío y de hambre a la puerta de casa.

Los europeos normales, queremos que se respeten los acuerdos que se toman.
Queremos que se haga efectivo el reparto acordado de 120.000 refugiados de septiembre del año pasado. No queremos que se gasee a nadie y que les echen el ejército encima por intentar traspasar una frontera para no morir de hambre o frío. No queremos alambradas de espino y concertinas que les obligan a recorrer cientos y cientos de kilómetros de más, para llegar a su destino, tan incierto cómo su futuro. Tampoco queremos referéndums que nos obliguen a elegir si queremos refugiados o no, ni queremos que se les devuelva a la frontera de la que han venido, con golpes, mordeduras de perro o acosados. No queremos que se les trate de forma degradante, enjaulándoles y tirándoles la comida cómo si fueran animales. No estamos de acuerdo en que se les pongan pulseras identificativos, ni que se pinten las puertas de sus viviendas, a modo de estigmatizarles. Estamos horrorizados cuando se nos cuenta que miles de menores, han desaparecido en nuestros territorios.

Las decisiones unilaterales en la crisis de los refugiados llevan a Europa al límite. Los gobiernos europeos deben de cumplir con sus obligaciones internacionales y los refugiados deben de ser recibidos con dignidad y ver respetados sus derechos.
Esta Europa tal y como funciona ahora, no nos sirve de mucho.

jueves, 7 de abril de 2016

Y le llamaron Esperanza



A uno se le parte el alma en mil pedazos, al recibir noticias cómo esta. Mucho más cuando piensa en lo que puede estar sucediendo con los niños en cualquier lugar del mundo y que no sabemos. Hope es la imagen de un drama por todos conocido, pero que nos resistimos a creer que esta sucediendo de verdad. Lo mismo ocurrió cuando vimos la imagen de Aylan, ahogado en una playa turca.

Hope es de Nigeria, pero podría ser de cualquier otro país donde los niños carecen de esperanza de poder tener una infancia feliz.

Uniceff nos cuenta, que hay en el mundo, millones de niños, que son explotados, prostituidos y además de sufrir maltratos y abandono, se vuelven "virtualmente invisibles". Niños que carecen de oportunidades para estudiar, que no tienen acceso a la salud, que son obligados a trabajar en infames condiciones, o niñas que son obligadas a casarse y son madres a unas edades tan tempranas, que ponen en gravísimo riesgo su salud. Más de 10 millones de menores de cinco años fallecen todos los años, y esta cifra es más trágica si se tiene en cuenta que dos terceras partes de esas muertes se podrían evitar.

¿Qué futuro les espera a estos niños que están tan necesitados?
¿Y las sociedades en que viven, que futuro pueden esperar?
Estas privaciones y traumas de los primeros años de vida, tan importantes para su desarrollo, les van a afectar siempre.

Y luego aquí, en un país cómo el nuestro, en el pelotón de los desarrollados, y donde no carecemos de tantas cosas, somos capaces de poner el grito en el cielo, cuando una niña de 6 años, dice aquello de:
“Mama, el traje del rey Melchor, es de mentiras”